Me voy unos días “al poble” para pillar el final de la fiesta mayor. Estaremos en nuestra casa familiar (que debe tener más de 200 años, como mínimo! ;) …que está repleto de las memorias de cuatro generaciones de ambos lados de la famila de mi marido. El tiempo se volverá más lento… cronometrado por el ritmo del campanar de la iglesia al final de nuestra calle…se acostumbra vivir con su tocar cada cuarto de hora, día y noche...
También se vive al ritmo de las fiestas—vaquetes, el berenar en la calle, el bou embolat cada noche a las 11h, sopar amb els quintos…el ball con orquestra (que empieza a la una de la madrugada!)...Y desde luego, todos los primos juntos, corriendo en la calle hasta optan por quedarse dormidos en brazos de algun adulto ;)
…Y esta convivencia con todas las familiares y todos los vecinos del pueblo reunidos de nuevo para la fiesta mayor.
Yo, estoy con ganas de mis propias rituales de allí: disfrutar de la piscina municipal, en medio del campo…de pasear hasta la Hermita, de encontrarnos con rebaños de ovejas por el camino…El olor “orgánico” del campo...;) El buen pan del forn del poble…Y cargarme las pilas con toda esta natura y energía para inspirarme a la vuelta.
¡Que disfrutes de estos últimos días de agosto! ...Nos vemos en septiembre!



